Nosotros

 

Imaymana: multitud de cosas; todas las cosas; muchas cosas; tantas cosas.

Somos Nicolás y Romina, dos que buscando su identidad han tropezado y encontrado varias razones para seguir adelante en el camino de la cerámica precolombina. Primero nos sentimos en sintonía con las culturas que veneran a la madre naturaleza. Volviendo la vista hacia nosotros mismos nos habíamos hallado tan alejados de la tierra, que decidimos regresar al origen para empezar de nuevo otro camino. Ese camino es el de la tierra/barro, el del agua, el aire y el fuego; el sol y la luna.

Buscamos una forma de vida que respete a la naturaleza y se abrigue con ella. Nos acercamos a los materiales nobles, al ciclo de la vida, por medio del reciclaje, la recolección y el diseño. Con esfuerzo, trabajo, dedicación y constancia, fuimos construyendo una red de relaciones y reciprocidades, aprendiendo de los demás y compartiendo nuestros conocimientos y experiencias.

Desde la cerámica precolombina nos adentramos en nuestra Abya Yala, con sus símbolos y constelaciones tan profundos y asimismo de una sencillez plena. Nos volvimos hacia esos signos, hacia el río que baja de la montaña llevando vida a su paso, hacia la población vegetal y animal que nos ha acompañado hace milenios. Escarbamos en ese pasado arqueológico y observamos en este presente indígena la fuente de alimentación para nuestro hacer y nuestro pensar.

Usamos medios manuales de construcción, imitando a los artesanos de antaño: pastillaje, paleteado, bruñido, aplicación de engobes, esgrafiado y terminaciones manuales. Cocinamos nuestras piezas con leña, con el poder transmutador de las llamas y el fuego.

Elegimos trabajar con arcilla. Por el poder sanador del barro, por la comunión de mover las manos y traspasar intención a una pieza.